20/9 Amberes
En estos días queremos visitar las grandes ciudades de Flandes siguiendo este plan: llegamos a dormir a una ciudad y al día siguiente la visitamos. De este modo optimizamos los horarios de apertura de los monumentos, que suelen cerrar entre las cinco y las seis. Claro que tiene la desventaja de que no tenemos hotel durante el día. Esto no suele ser problema, pero en el de Amberes no podíamos dejar las maletas ni acercarnos con el coche. Así que he tenido que ir yo andando hasta el aparcamiento, a más de un kilómetro de donde estábamos, para dejar la bolsa que cogimos con las cosas que íbamos a necesitar por la noche. Casi media hora de trayecto, de modo que no hemos podido desayunar más que un café con leche rápido. Que sirve para arrancar el día, pero, obviamente, no para aguantar hasta la noche.
En fin, a las 10:30 estábamos puntuales en la Grote Markt para nuestra visita guiada. Esta ha sido en inglés, con un guía local muy majo llamado Luc que se sabía todos los rincones de la ciudad y, además, nos lo ha hecho pasar muy bien. De la visita hemos sacado muchas ideas para visitar después. Por eso nos gusta empezar por la visita guiada: evitas duplicidades y conoces sitios cuando aún tienes tiempo para entrar en ellos. ¿Sabíais que Amberes tiene más de 200 estatuas de la Virgen María, patrona de la ciudad, en las esquinas de los edificios? Pues ya lo sabéis.
Y también hemos aprendido por qué la fiesta de la noche anterior (y de todo el fin de semana) se llamaba Bollekesfeest. Resulta que hay una cerveza muy popular en Amberes llamada De Koninck, pero nadie la llama así. Todo el mundo la llama Bolleke (burbuja, creo) por la forma de la copa en que se sirve. Si vas a un bar y pides een bolleke, y la tienen en todos los bares, te pondrán una copa de De Koninck. Así que, desde hace un par de años, los de la cervecera han decidido explotar la marca y patrocinan fiestas con ese nombre. La cerveza está buena, por cierto.
Otra historia graciosa ha sido la de los turistas japoneses que iban por su barrio a preguntar por el molino. El barrio se llama así, pero hace mucho que no hay ningún molino, y nadie sabía por qué pasaba esto. Pues por la serie de dibujos de El perro de Flandes que, al parecer, en Bélgica no fue muy popular y hacía referencia a un cuento inglés del que casi nadie se acordaba en Amberes. Hoy hay una estatua muy curiosa frente a la catedral, con Nello y su perro durmiendo, tapados por el propio suelo de la calle.
Bien, como no habíamos desayunado, al acabar la visita nos hemos ido a comer a un bar que nos ha recomendado Luc. Muy bien, oye, aunque un poco más caro que en días anteriores.
Y luego nos hemos ido a ver la catedral. Si las de días anteriores eran grandes, esta ya es enorme, una catedral gótica de siete naves. Y ojo, que cuando iban a acabarla, en plena época de esplendor de Amberes (siglo XVI), decidieron que la querían aún más enorme y se pusieron a hacer una gran ampliación que convertiría la nave central en una simple nave lateral de la nueva iglesia. Pero hubo un gran incendio, se tuvieron que gastar el dinero de la ampliación en reparaciones, la ciudad decayó… en fin, que no solo tuvieron que abandonar la ampliación, sino que la catedral se quedó con una sola torre. De todos modos, ya os digo que es enorme y bonita, con varias pinturas de Rubens y otros maestros flamencos del barroco. Por ejemplo, el Descendimiento de la Cruz que entró Nello a ver con su perro en la catedral.
Peter Paul Rubens, por cierto, vivió casi toda su vida en Amberes, así que hay montones de obras suyas en la ciudad. Uno más de sus atractivos.
Luego hemos ido a ver la iglesia de San Carlos Borromeo, una gran iglesia barroca de los jesuitas. Y la iglesia de San Pablo que, además de Rubens, también tiene cuadros de Van Dyck o Jordaens. Aunque lo que más nos ha llamado la atención a nosotros ha sido el gran Calvario que ocupa una de sus esquinas exteriores (no se ve desde la calle porque lo tapan unas casas anexas, ojo).
Y, pese a que Amberes da para mucho más, hemos decidido marcharnos y cenar ya en Gante, donde estamos pasando la noche. Como la tableta me está haciendo tonterías, voy a dejar Gante para la entrada de mañana. Buenas noches.






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