19/9 Lovaina y Malinas

Hoy hemos empezado nuestra ruta en coche, aunque por la mañana todavía hemos pasado un rato en Bruselas. Principalmente, hemos pasado un rato en la Grande Place viendo grupos y casetas de las jornadas del patrimonio. Había asociaciones bastante variadas, como la asociación de bigotudos de Bruselas (con unos mostachos muy llamativos, desde luego) o la Casa de Asturias. Hemos estado por tomarnos una botella de sidra allí por solo 6 €, en pleno centro de la Grande Place, pero lo hemos dejado para otro rato. Por cierto, la entrada al recinto vallado era gratuita, pero tenías que presentar certificado de estar vacunado contra la COVID. Esto lo hemos visto en más sitios. Al parecer, Bélgica tiene un índice de vacunación muy alto y las medidas son bastante relajadas (al aire libre nadie lleva mascarilla, por ejemplo), pero parece que en Bruselas hay una cantidad relevante de antivacunas. En fin, nosotros estamos vacunados desde hace tiempo, así que nos parece todo muy bien.


Luego ya hemos salido hacia el aeropuerto para recoger nuestro coche. Nuestro plan consistía en llegar puntuales para recogerlo a las 13h, esperar que no tardaran mucho en dárnoslo y llegar a Lovaina a las 14h. En realidad, a las 13h ya estábamos en la carretera y hemos llegado a Lovaina (Leuven) a las 13:20. Pues mira qué bien. Ahora, a aparcar donde podamos y ver un poco el centro de la ciudad.

Ja. Ja, ja y rejá. Después de dar muchas vueltas, evitando calles cortadas y direcciones prohibidas, hemos conseguido aparcar en una zona con parkenkaarte; ahora a buscar el parquímetro, que no se veía por ninguna parte. Finalmente hemos buscado en la web del ayuntamiento y resulta que esas zonas son solo para residentes. Pero hay un formulario para dirigirte a un párking cerca de donde estás. Cerca en línea recta, unos 300 m. En coche, unos 8 km, ya que nos ha sacado de la ciudad y hemos tenido que rodearla entera hasta volver al sitio por donde habíamos entrado. Si vienen a Bélgica los que se quejan de Madrid Central, les da un infarto; aquí no quieren coches en el centro, pero de verdad.

En fin Lovaina es una ciudad universitaria, pero también tiene otros atractivos. Nosotros hemos bajado andando hasta la Grote Markt (ya estamos en Flandes, así que todo está en neerlandés; los que se quejan de que en Cataluña pone Centre ciutat en un cartel y, claro, no hay manera de entender lo que dice y que lo pongan en castellano, que estamos en España, iban a flipar con la política lingüística belga), bastante más pequeña que la de Bruselas (Grand Place y Grote Markt son lo mismo, el equivalente a Plaza Mayor), pero también muy atractiva. Sobre todo gracias a la iglesia de San Pedro, que es una catedral gótica en toda la regla, grande y luminosa como corresponde al gótico flamenco, y el apabullante ayuntamiento; tal vez no tan grande como el de Bruselas, pero incluso más bonito e impresionante.


Luego ya hemos salido hacia nuestra siguiente parada del día, Malinas (Mechelen). Allí los coches no pueden circular durante las horas centrales del día por el interior de la circunvalación, así que hemos aparcado fuera y paseado hasta la Grote Markt. Que es realmente impresionante, con la gran catedral de San Romualdo y el enorme ayuntamiento, que es en realidad la unión de varios edificios. Malinas está llena de plazas y calles encantadoras; merece una visita mucho más larga que la que le hemos dedicado. Si vais a Bélgica, reservadle un día entero al menos, que lo vale de sobra.


Nos hemos quedado a cenar en una terraza del centro de Malinas, unos espaguetis con cosas que estaban sorprendentemente buenos, y ya hacia el punto final de nuestro día: Amberes (Antwerpen). Aquí, como nuestro alojamiento volvía a estar en el mismo centro (pegadito a la catedral), ya teníamos localizado el aparcamiento en el exterior. El centro de Amberes estaba lleno de bares y gente, como hasta ahora en todas las ciudades que hemos visitado. Parece que son las fiestas de algo este fin de semana. Ah, y tenemos que tener cuidado porque esta semana es el mundial de ciclismo por todo Flandes y puede haber carreteras cortadas. En Bélgica hay mucha afición al ciclismo, sobre todo en Flandes, y se nota no solo en la cantidad de gente que circula en bici por las ciudades, sino también en los carteles, gente con maillot y demás. Por cierto, en el centro de las ciudades belgas hay muchas zonas peatonales; pero, en realidad, son para peatones y bicicletas. Y hay montones de bicis.

Bueno, hemos llegado a nuestro hotel, que en realidad es una residencia del siglo XVI con frescos en las habitaciones, y todo. Os dejo una foto de nuestra habitación para que veáis a qué me refiero.


Hemos dejado nuestras cosas y hemos salido a tomar una cerveza en uno de los muchos garitos de los alrededores. Hemos visto el que os dejo en la foto del final y, claro, en ese nos hemos quedado. No creo que pasen por allí muchos españoles sin sentirse tentados a tomar algo. Y después, a dormir, que la pobre Ester estaba agotada. Mañana nos dedicaremos a ver la ciudad.



Comentarios

Entradas populares de este blog

17/9 A Bélgica

24/9 Luxemburgo

22/9 Brujas